El
sistema de cultivo del viñedo aplicado da
lugar a la formación de un microclima, o clima
a nivel de los órganos de la cepa, con unas constantes
de temperatura, insolación e higrometría
óptimas para la obtención de uvas capaces
de alcanzar una maduración perfecta, factor fundamental
de la calidad, con un mínimo de intervención
humana.
Los sistemas de poda empleados son el doble cordón
Royat, en el varietal tempranillo, y el Guyot doble en
las variedades Cabernet-Sauvignon y Merlot. La carga que
se deja se limita en cada cepa en función de su
vigor, tendiéndose en cualquier caso a niveles
pequeños para conseguir una más completa
maduración y un mejor agostamiento de los sarmientos.
Con carácter previo a la poda se realiza una prepoda
mecánica, con trituración de los sarmientos
y su incorporación a suelo. Mediante ésta
operación se consigue, además de evitar
el trabajo de retirar los sarmientos de la parcela y facilitar
la propia poda, eliminar la quema de esos mismos sarmientos
con la consiguiente emisión de CO2 que ello supondría.
Con ser importantes éstas consideraciones, las
principales son sin embargo de orden agronómico;
así, la incorporación de los sarmientos
al suelo supone una aportación media de 800 a 1000
Kgs. de materia orgánica seca por Ha., con un contenido
en minerales y microelementos que suponen, como mínimo,
el 10% y el 30% respectivamente de las necesidades anuales
de la vid; por otra parte, los compuestos fenólicos
que contienen los sarmientos actúan como sustancias
antibióticas, con el consiguiente efecto reductor
de la germinación de malas hierbas y hongos; por
último, la madera triturada tiene evidentes efectos
positivos sobre la estructura física del suelo.
El interés de
la familia Iranzo por la trituración de
los sarmientos y su incorporación al suelo se remonta
a principios de los años 60, cuando D. José
Enrique Iranzo diseñó, patentó y
comercializó una máquina con tal fin (a
la que denominó Rotovit IÑAKI). En la actualidad
ésta operación se realiza con una prepodadora
sencilla, que no requiere palpadores y mecanismos de desplazamiento,
lo que se consigue gracias al sistema de conducción
sobre un solo alambre. Acabar diciendo que ésta
operación no se realiza cuando ha existido contaminación
por enfermedades cliptogámicas.
Además
de la poda de invierno, durante la época del cuajado
de la flor, se despunta el viñedo para evitar el
corrimiento del fruto por medios biológicos, sin
necesidad de acudir al empleo de fitorreguladores.
Respecto al mantenimiento del suelo, éste se realiza
sólo mediante el pase de cultivadores con aperos
intercepas. Se prescinde especialmente de la utilización
de arados de vertedera, para evitar la destrucción
de las raíces superficiales y de la estructura
el suelo, así como de productos herbicidas. A partir
de la campaña del 98, existe el compromiso de mantener
el suelo sin laborar de forma continuada, como mínimo,
durante periodos de seis meses cada año.
La fertilización
del viñedo se realiza mediante la aportación
de estiércol de ovino procedente de ganados alimentados
de forma extensiva en la propia comarca. Se están
realizando ensayos de abonado en verde a base de leguminosas
y gramíneas, aunque su aplicación generalizada
se ha visto limitada por los condicionantes hídricos
de éste sistema de abonado y la escasa pluviometría
existente en la zona. La puesta en marcha del riego localizado
quizá permita afrontar su implantación en
un plazo breve de tiempo.
De las diferentes enfermedades cliptogámicas, las
únicas que, en su caso, podrían suponer
un peligro para el viñedo, dadas las condiciones
climáticas en que se desarrolla y la altura del
tronco de las cepas, son el midiu y el oidio. El oidio
se combate mediante tratamientos de azufre en polvo, en
número que oscila entre uno y tres anuales en función
de las condiciones climáticas de cada año;
la aplicación se realiza de noche para aprovechar
la ausencia de viento, lo que redunda en una mayor uniformidad,
sirviendo el rocío de la madrugada para fijar el
producto a las cepas. La cantidad anual de azufre empleada
no supera en ningún 1´5 Kgs./Ha. El caldo
bordolés se aplica mediante pistolas utilizadas
manualmente al objeto de concentrar el tratamiento en
las cepas, evitando el derroche, económico y ecológico,
que supone la utilización de aplicadores no selectivos.
Por su parte, los parásitos animales no son objeto
de lucha específica, no sufriendo nuestro viñedo
ataques de importancia gracias a su desarrollo vegetativo
equilibrado y a la conservación de fauna que les
resulta hostil y que no resulta dañada por las
prácticas de cultivo. Para favorecer la permanencia
de insectívoros, se han instalado 60 cajas andaderas
para aves insectívoras y murciélagos.
Respecto al riego del
viñedo, la gestión del sistema que
persigue permitir a las plantas un desarrollo vegetativo
suficiente para que las uvas alcancen un adecuado estado
de maduración, paliando, pero sin eliminar por
completo, el estrés hídrico, y potenciando
la existencia de un desarrollo radicular completo. Las
dosis de los aportes de agua anuales varían en
función de las condiciones climáticas de
cada año, oscilando entre 0 y 200 lts/m2.
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La Vendimia
La
bodega de envejecimiento se sitúa en el
sótano de un antiguo molino de harinas de estilo
modernista que fue construido en 1928 por D. Enrique Iranzo
Pérez, abuelo de los actuales propietarios de la
bodega.Se trata de un edificio de cuatro plantas, con
naves auxiliares, con muros de carga realizados en mampostería
de piedra con fábrica de cemento. La cubierta,
a cuatro aguas y teja árabe, está soportada
por cuchillos españoles de madera de mobila. Destacan
los suelos y techos de todas las plantas, construidos
en tablilla flamenca, y los ventanales, realizados a base
de cristales de pequeño tamaño con entramado
de mobila.
Se ha readaptado el uso del edificio para acoger, además
de la cava para envejecimiento, los almacenes de productos
acabados y materias auxiliares, sala de cata y tienda,
así como una exposición de objetos y documentos,
heredados por la familia Iranzo, a través de los
cuales se puede observar la trayectoria familiar desde
el S.XVII, y
a través de ella, interpretar una parte de la historia
de la comarca en que tiene su solar.
La rehabilitación y readaptación se ha
realizado sin modificar el proyecto original del edificio,
lo que, unido al mantenimiento parcial de la maquinaria
que contenía, permite hacer una lectura de la edificación
tal y como fue concebida. La rehabilitación de
la cubierta se llevó a cabo mediante la reutilización
de la madera de conos de fermentación de vino de
principios de siglo, lo que le proporciona un tono rojizo
muy adecuado al nuevo uso del edificio y de extraordinario
efecto.
La bodega de envejecimiento propiamente dicha ocupa la
planta semisótano, que gracias a su orientación
N., a su enterramiento parcial, y al grosor de sus muros,
dispone de unas condiciones de temperatura y humedad óptimas
para el envejecimiento de los vinos. La bodega cuenta
con mas de 100 barricas bordalesas de roble nuevo americano.
Los antiguos granero y palomar han sido reacondicionados
como espacio para administración.
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Elaboración del vino
Tratamiento
de las uvas:
Tras su recepción en bodega, se procede al despalillado
de las uvas, sin que los raspones sean dilacerados.
Aprovechando el alto contenido en taninos de nuestras
uvas, y pese al menor rendimiento que ello supone, se
ha prescindido de la utilización de estrujadoras
de ningún tipo; de esa forma se evita absolutamente
el triturado de las pepitas y el laminado de los hollejos.
Encubado:
El sulfitado de la pasta es mínimo con el fin de
permitir un margen suficiente para posteriores añadidos
de azufre, si ello fuera necesario, sin que su cantidad
total supere en ningún caso los 70 mgs/l. autorizados
por la normativa ecológica.
La maceración se potencia mediante remontados de
muy poca duración y muy espaciados en el tiempo,
lo que permite la obtención de un vino sin astringencias.
La intensidad del color contenido en los hollejos permite
que su disolución sea suficiente sin recurrir a
bazuqueos ni a la utilización de enzimas.
La duración del encubado varía en función
del destino del vino elaborado, variando entre 10 días
para los vinos que van a ser consumidos jóvenes,
hasta los 15 para los destinados a ser criados en madera
La temperatura de la fermentación es controlada
para que no supere los 30º.
Los vinos de fermentación carbónica son
encubados directamente, sin rompimiento de los racimos.
Fermentaciones finales:
Tras el descube, solo el " vino yema ", no sometido
a prensado alguno, es destinado a depósitos donde
finaliza la fermentación alcohólica y tiene
lugar la maloláctica. A ésta última
fermentación le damos gran importancia por su influencia
fundamental en el nivel de acidez fija del vino resultante
y, especialmente, por su incidencia en su estabilidad.
Por último, el vino es objeto de diversos trasiegos
para su clarificación, efecto que se ve favorecido
por los intensos fríos invernales.
En los vinos fermentados en barrica las fermentaciones
finales se realizan en las propias barricas, donde permanecen
en contacto con las lías durante periodos de 2
meses aproximadamente.
Crianza:
Los vinos destinados a crianza en madera permanecen en
barricas bordalesas, de 3 años de antigüedad
como máximo, por periodos que oscilan entre los
4 y los 16 meses. Su calificación final como Madurado
en Barrica, Crianza o Reserva, varía en función
de su permanencia en la barrica.
La crianza se completa en botella hasta que el vino alcanza
su calidad óptima. Conscientes del valor del tiempo,
en Bodegas Iranzo no lo escatimamos.
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